El 6 de octubre de 1951, nació en Antofagasta, Adolfo Segundo Ramos Altamirano, más conocido como mi padre. Hijo de Fresia Altamirano y Adolfo Ramos (I, porque mi papo fue II, tal como en la realeza), fue un niño muy maduro para su edad.
Se crió principalmente con su abuela paterna, la señora Petronila Cortés, a quien todos llamamos “Abuela Peta” o “La Peta”. Los recuerdos de esa época para mi pápá son valiosísimos. Siempre se acuerda de las deliciosas comidas que la abuela le preparaba a su “Adolfito” y de las parrandas con su “primo” Alejandro, más conocido como “La negra”, (vaya una a saber porqué se genera un cambio de genero en los sobrenombres de la familia, pero a mí de cariño me dicen “ratón” y sus derivados: ratonil, ratus, ratito, pericote).
También se acuerda de sus vecinos coreanos y de su amigo del colegio, uno que era fanático de Los Beatles y que se había hecho todos los instrumentos musicales en miniatura. Esa historia me la contaba como gracia, sobre todo cuando yo era muy muy fanática de The Beatles. Yo lo escuchaba con los ojos bien abiertos, mi papá había vivido la época de Los Beatles!!
Cuando mi papá era adolescente, compartió y aprendió mucho de su papá, el abuelo Adolfo. Él era mecánico en Antofagasta, de seguro uno de los mejores, uno de sus clientes fue Augusto Pinochet, cuando aún estaba en el norte y ni pensaba en Golpes o Juntas Militares. Mi abuelo era fanático de la Chile, y casi se lo llevan detenido el 73 porque al parecer no escondía sus tendencias socialistas.
Con mi papá y el Nicky, el perro regalón, se iban a bucear y a pescar a la playa de Juan López, la mejor playa de Chile según mi papá. Lo hacían artesanalmente, es decir, sin tubos, ni oxígeno, yo creo que por eso mi papá disfruta tanto nadando y buceando en el mar. Cuando regresaban en el bote, a la casa en la playa que mi abuelo tenía, la Abuela Peta tenía listo el fuego para preparar los pescados recién atrapados. Juan López para mi papá nunca más fue un simple nombre.
Nunca se olvidó de cuando le sacó un auto del taller a mi abuelo, un auto…ajeno! Y se fue a manejar en él, con 17 años, y lo chocó, y mi abuelo se enojó. Mi papá ama a su papá, lo ama hasta cuando lo recuerda en momentos difíciles, ese fue uno de los únicos momentos en que mi abuelo retó a mi papá.
Pero Adolfo Segundo siempre quiso más. Decidió partir a estudiar al sur, es decir a La Serena (no olviden que hasta ahora, estábamos ubicados en Antofagasta, segunda región del país). Entró a estudiar pedagogía en Biología en la Universidad de Chile, sede Norte. Ufff, se devoraba sus libros, le encantaba su carrera y siempre que le pregunto me dice que esa época fue la mejor de su vida.
Llegó a una pensión, los dueños de casa, la señora Carmen y don Chati (no recuerdo el nombre!!), eran como unos segundos padres para él y para los demás estudiantes que se alojaban ahí, entre los que estaban Lucho Parada y Sergio Sepúlveda. Se quedaban conversando después de comer, horas y horas sobre las anécdotas universitarias. Hay muchísimos recuerdos, pero no se cansan de revivirlos una y otra vez cuando se juntan de vez en cuando. Hace unos días mi papá me llamó por teléfono para contarme que Sergio Sepúlveda lo visitaría en Guatemala este 15 de octubre, estaba tan contento!…
De esa época es la amistad de mi papá con “Los Pacheco”, es decir el tío Hernán, hijo de la señora Carmen y don Chati, y su esposa, Gladys. Los Pacheco son los papás de la Pauli y Nacho, mis amigos queridos de La Serena.
También del período universitario es su gran amigo, Carlos Seguel, compañero de curso. Se hacían llamar “maestros”, porque eran tremendamente inteligentes y mateos, se aprendían toda la materia y estudiaban juntos. Mi papá era seco, uno de sus primeros cursos, lo aprobó con un 7,0, al tiro, de partida. Lo que más le apasionaba era la neurofisiopatología y la anatomía.
Cuando mi papá comenzó a hacer clases de anatomía en la universidad, conoció a mi mamá, quien era estudiante de enfermería. Romance profesor-alumna, se llevaban por 9 años de diferencia.
Ya después se casaron y nací yo. Mi papá luego estudió Tecnología Médica y después siguió por el lado de la administración educacional, destacándose por su interés social. Fue director de una escuela rural en Las Rojas, un pueblo pequeño y polvoriento del Valle del Elqui. Cuando fuimos a Las Rojas, hace unos 12 años atrás, mi papá me pidió que le sacara una foto en la Escuela. Guarda lindos recuerdos de la gente que conoció ahí. Gente extremadamente humilde, niños que iban al colegio caminando 1 hora o más desde otros pueblos del interior. Recuerda sus “cruzadas” con algunos apoderados que no querían que sus hijos fueran al colegio, porque les convenía que trabajaran. Mi papá, personalmente, iba a conversar con esos papás, que vivían en casitas aisladas del interior del Valle y los convencía hasta que se iba con el niño al colegio.
Sí. Mi papá educaba en todo sentido y siempre lo hizo con la palabra y con buenos argumentos.
Luego fue rector del Liceo de Hombres Gregorio Cordovez, el segundo más antiguo de Chile, creado en 1821 por el mismísimo Bernardo O’Higgins. En él estudiaron Ignacio Domeyko y Gabriel Gonzalez Videla, entre otros. De esa época yo ya tengo recuerdos vívidos, porque tenía 5 años y vivía en el Liceo. No miento, lo digo literal. Al ser rector, la Corporación Municipal nos donaba ”La casa del Liceo”, ubicada en calle Manuel Rodríguez casi esquina Cantournet, en pleno centro antiguo de La Serena, una casa que colindaba al patio del liceo y que mantenía su arquitectura colonial blanco con rojo.
Recuerdo que mi papá era una figura importante, llegó a ser Jefe de Educación. Él miraba los desfiles del 18 de septiembre desde el lado de las autoridades, a mí también me gustaba estar ahí, él me instalaba a su lado y yo me sorprendía de ver a la gente de frente, del otro lado. Yo me paraba como él, con las manos tomadas en la espalda y levantando los talones de vez en cuando para relajar los pies.
Como rector del liceo era muy exigente. Camisa dentro del pantalón, pelo corto, corbata derecha señor. Él siempre quiso lo mejor para sus alumnos, les construyó un gimnasio, organizaba talleres, formó el coro…en fin, se entregó a fondo al Liceo.
Cuando mi mami encontró trabajo en Santiago, nos mudamos y mi papá cambió de rubro. Comenzó en la Visita Médica del Laboratorio Andrómaco. Nunca le tuvo miedo a los desafíos.
Como es un hombre esforzado y bien trabajador, logró avanzar rápidamente, ganándose la confianza de muchas personas. Luego lo contrataron en el Laboratorio Chile, pasó a ser capacitador y luego se encargó del área de exportaciones. Síp, eso fue lo que determinó que mi papá ganara visibilidad en el extranjero. Le ofrecieron una oferta en Guatemala y partió…lleno de esperanzas, sueños y objetivos que esperaba cumplir. Otra vez más dio un 300%.
Lo único que quiero es poder darle una tranquilidad definitiva, no quiero que mi papá trabaje más!!, ha trabajado toda su vida, haciendo las cosas bien, enseñándome cosas positivas…él me ha enseñado a ser como soy, se merece un descanso. Quiero que mi papá conozca Egipto, que es su sueño…pero él no deja de trabajar, porque me quiere ver titulada, me quiere ver bien, tranquila, estable, y sólo ahí, quizás, pensará en él.
Lo adoro. Estoy orgullosa de él, muchísimo. Y quiero que todos se enteren. Esto que escribí es un puñado de todo lo que mi papá ha sembrado, de todo lo que ha dejado en la gente que lo ha conocido.
Lo extraño. Lo que más me gustaría es tenerlo cerca, aunque sé que la distancia de alguna manera nos une.
Hace poco soñé que estaba con mi mamá en un juego de miedo, tipo La Casa embrujada, donde las cosas que nos hacían se sentían muy fuerte, yo sentía que me clavaban un cuchillo en el cuello. Luego, al salir, íbamos en un autito de golf y pasábamos por una calle donde había sucedido un accidente, gente muerta, mucha sangre. Cuando me encontré con mi papá en el sueño, corrí llorando para abrazarlo, y él me sonríe y me dice: “Aquí…aquí, donde yo estoy, todo es tranquilo”, y vuelve a sonreírme.
Mi papá cumplió 56 años el pasado 6 de octubre… y celebraremos juntos este diciembre.





5 comentarios
Octubre 12, 2007 a las 11:46 am
Creo que si se hubiese quedado en La Serena, con lo conocido que era tu papá, hasta habría podido ser alcalde y tú una suerte de primera dama periodista trabajando en tvn red coquimbo…
Octubre 16, 2007 a las 1:37 pm
Nata, no visitaba tu blog hace un tiempo, y antes de leer lo de sean lennon, leí esto. Está muy lindo, y la historia de tu papá es muy linda tb.
Me alegro que la hayas plasmado. Un abrazo muy grande.
Enero 27, 2008 a las 9:24 pm
HOLA NATALIA, MI NOMBRE ES ROBERTO CATIVO DE EL SALVADOR, SOY AMIGO DE SU PADRE ADOLFO Y NECESITO SABER EL E-MAIL DE SU PADRE PUES QUIERO COMUNICARME CON EL. HACE UNOS AÑOS CUANDO YO TRABAJABA EL LABORATORIO CHILE DE EL SALVADOR, ÉL ERA QUIEN NOS CAPACITABA Y ME DEJO EL E-MAIL DE DROMEINTER PERO LE ENVIÉ UN CORREO Y EL SERVIDOR ME LO RECHAZA, DE MODO QUE LE AGRADECERIA QUE ME ORIENTARA A QUE E-MAIL LE PUEDO ESCRIBIR.
ESPERO SU RESPUESTA, MUCHAS GRACIAS DE ANTEMANO.
Marzo 15, 2008 a las 5:29 pm
Hola!! coincidencias o caprichos del destino, mi nombre es Gladys Pacheco Pauli, jajaja si ps da algo de gracia jeje
Octubre 7, 2008 a las 12:58 pm
Hola Natalia, tambien soy amigo de tu papa, una gran persona que conoci en laboratorio chile en santiago, tengo muy gratos recuerdos de el y reconozco que era el “pilar fundamental de los conocimientos de la visita medica” y en mas de alguna ocasion me sorprendio tambien dando respuestas erradas las cuales eran consideradas como “carrilomas malignos”. hermoso tu gesto de retratarlo tal como es y quienes trabajamos junto a el sabemos que donde este repartira calidez, generosidad y su amable sonrisa.
Mi direccion en talca es Avda. el parque 638 San Miguel Talca fono 071-262942 y mi correo es datochima@hotmail.com Saludos y un abrazo al papa Atte. David Tobar Villanueva